Blog Arjón pablo jarauta


Madrid!

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escrito por Intermediae 11/09/2010 12:06:33


ARJÓN, Pablo Jarauta

LA NOCHE EN BLANCO 2010
11 de septiembre, a partir de las 21 h

Arjón es un elefante que penetra en los recuerdos de quienes habitaron en su día Matadero, de quienes se enfrentaron a sus ruinas, de quienes pensaron en su reconstrucción, e incluso, en las miradas de quienes todavía no conocen este lugar.

Te invitamos a un espacio de lectura en el que pensar sobre la memoria, la curiosidad y el archivo, tomando como referente la historia de un lugar como el Matadero de Legazpi, convertido hoy en el centro de creación contemporánea Matadero Madrid.

(...) Dejando atrás el puente, un muro de ladrillo rojo le sirvió de parapeto y de línea de rumbo. Su altura impedía ver desde fuera lo que había dentro. Pero Arjón no necesitaba ver, su intuición arqueológica podía recrear lo que había al otro lado. Le bastó con frotar su cuerpo contra el muro para advertir grandes espacios abiertos, altas y alargadas naves, tierra esparcida, ganchos, cuchillos... no había duda, se trataba de un antiguo matadero. Arjón decidió que descansaría en aquel lugar, aquella sería su última parada antes de partir hacia el desierto. Siempre pegado al muro, enfiló una avenida arbolada esperando encontrar el acceso principal. Al otro lado de la calle, una familia conversaba al aire libre mientras los niños bailaban ritmos isleños (...)

Descárgate AQUÍ el relato completo ARJÓN
 
escrito por Intermediae 29/06/2010 14:45:05


El 11 de septiembre de 2010, coincidiendo con La noche en blanco, se presentará al público Arjón. El texto literario quedará disponible en este blog para su descarga online bajo licencia Creative Commons. Con su lectura, Intermediae invita a recorrer los espacios de Matadero Madrid a través de un viaje imaginario en el que la ficción se adentra en la realidad y en la que el público-lector queda imerso en una poética del tiempo.
 
escrito por pablojarauta 02/03/2010 20:35:08


ARJÓN es un pequeño elefante del desierto de Namibia. Allí aprendió a seguir las huellas de su madre aprovechando la inmensa sombra en constante movimiento de sus congéneres; también, a distinguir en aquel mar de dunas, con sus olas y mareas, los distintos tonos de luz, la aparición efímera de los signos, las rutas inventadas… incluso aprendió a protegerse de las peores tormentas.

Disponía de todo el conocimiento necesario para sobrevivir en el desierto: un gran sentido de la orientación y la habilidad para dar con agua y maleza. Su cuerpo había seguido del mismo modo el curso de la adaptación, sus ojos se habían ido rasgando, sus patas ensanchando y su trompa ya era lo suficientemente fuerte como para poder cortar las impertinentes ráfagas de aire caliente. Todo apuntaba a que, como sucedió con casi todos sus ancestros, Arjón le ganaría la batalla al desierto.

Sin embargo, no siempre se trata de una lucha, a veces la relación entre la naturaleza y sus habitantes va más allá de la mera supervivencia. Arjón nunca se amedrentó ante los horizontes elásticos de un mundo de arena, nunca sintió fatiga ni se mostró perezoso a la hora de los largos desplazamientos. A decir verdad, nada le perturbaba de aquel espacio en apariencia huérfano de signos. Sólo su infinita curiosidad consiguió apartarle de las tierras que le habían visto nacer.

En efecto, sediento y curioso, Arjón decidió abandonar el desierto y acercarse al mundo de los humanos. De ellos aprendió que los lugares son el espacio a través de las personas, que la ausencia de signos no es más que una apariencia, que las ruinas son el instante de un tránsito… Desde entonces, recorre los lugares humanos a la búsqueda de fragmentos, estelas o trazas. Ahora, Arjón ha llegado al lugar del Matadero de Madrid con el fin de explorar restos, de cruzar los puentes del tiempo.