Podemos decir que esta semana directamente hierve. Ultimamos los detalles del espacio y habilitamos por fin la nueva caseta de guión con focos y una zona de estar para grabaciones, colocamos los monitores en los que mostraremos imágenes de las diversas operativas y rematamos pintura y señalética.
En cuanto a Gioacchino no hay descanso tampoco: revisamos y validamos las imágenes de lo grabado en Abierto x obras y hoy se encontró por fin con David, el niño de 11 años que conocimos en el rodaje del proyecto intergeneracional Grease Clarito y que representará su personaje en la escena de infancia de su película... vino acompañado de su madre y de Jana, la profesora que coordinó aquel proyecto, y estuvieron charlando largamente sobre el personaje, la infancia, y la idea de película que está tejiendo. Gioacchino nos acompaña a diario, hoy se quedó a comer y nos dio una lección de cómo preparar pasta a la altura de un buen siciliano, con la consiguiente reprimenda a causa de la mediocridad de nuestras salsas y el fiasco del al dente de la cocción.
Por la mañana estuvimos grabando un día cualquiera en el Centro de Día Municipal con el grupo de personas con Alzheimer, esta vez en su cotidianidad y no ya con los niños y niñas y el musical. Tomamos imágenes en el gimnasio y la sala de talleres y lanzamos la habitual pregunta de qué película harían si pudieran. Amén de algunas referencias cinematográficas clásicas del cine romántico y de intriga, varios plantearon que harían la película sobre sus vidas, las biografías siempre un recurso inagotable de relatos fascinantes... unánimemente querían que el tono general de la película y -sobre todo- el final, fueran felices. Volveremos en septiembre a mostrarles e intervenir estas imágenes, en el Centro o bien en Matadero. Por supuesto a este rodaje nos acompañó Gioacchino, que casualmente reconoció entre las usuarias a una vieja compañera de pista de baile. Y también tuvimos la suerte de que nos acompañara Esther, vecina del barrio inquieta, luchadora, crítica y muy reflexiva a la que conocimos grabando por la calle y que va a empezar película con nosotros la semana que viene. Como colofón de las sinergias y casualidades, resulta que Esther da el perfil idóneo para representar el papel de monja represora de una de las escenas de la infancia de Gioacchino... hace siete días nos confesaba que le encantaban los papeles de “mala-malísima”, parece que el Cine sin Autor es un conector no sólo de personas y biografías sino también de sueños.
Y en los ratos libres de esta agenda agujereada por el imparable devenir de energías, recibimos varias visitas de profesionales del audiovisual interesados en conocer el proyecto y discutir sobre modelos de cine.
Tomamos un respiro al terminar estas lineas hasta mañana. Parece que la caseta para su frenética actividad con el cierre de Matadero... o no, quién sabe si con tantas gigas de vida latiendo en los discos duros no sigue ocurriendo cine en nuestra ausencia.
Un abrazo.
El equipo de Cine sin Autor.