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Madrid!
escrito por CineSinAutor 05/02/2013 17:44:05
Queridos curiosos: 

Sabemos que estáis deseando saber qué se ha cocinado hoy en el aula cinematográfica del cole Legado Crespo, donde, como bien sabréis, estamos rodando una peli de zombies, vampiros, espías, profes buenas (y malas) pero también personas normales. 

Pues bien, hoy hemos tenido nuestro primer visionado: Hemos visto las dos escenas que grabamos el martes pasado, los protas subiendo las escaleras del cole. Al verse hoy en la pantalla grande, las risotadas han sido generalizadas. Algunos afirman que es que, les daba un poquito de vergüenza. Y más teniendo en cuenta que ¡nos van a ver en la sala grande del cine del Matadero! Los protas también carcajeaban cuando pasábamos las imágenes en cámara lenta. “Porque no es como en la vida normal” 

Entonces se ha introducido la figura del montador que, por ejemplo, si quiere provocar risas puede montar del revés. Pero también “mezclar diferentes sitios desde donde se rodaba” Según uno de los protas, así, intercalando planos, “parece más real y mola” En Cine Sin Autor, como el montaje es abierto, hemos reflexionado si nos gustaba intercalar muchos planos de una misma escena (en éste caso, subir las escaleras del cole) o limitarnos a un plano. Ante la pantalla de AVID, el programa de montaje de vídeo , uno de los protas de 9 años reflexionaba así “Al tener tantos ángulos queda más profesional. Lo ves más de cerca, luego un poco más lejos y también entre medias”

Una de las protas ha opinado que a ella no le convence el montaje alternando diversos planos “porque no salimos todos, por ejemplo yo, una amiga que hoy no ha venido y yo no hemos salido”. Hemos convenido que en próximos planos tendría su aparición asegurada. 

Por último hemos hablado sobre el concepto de Raccord y en definitiva, tratamos de entender la Libertad de hacer con las imágenes lo que más nos convenga. (¡UAU, qué grande!) 
Poco a poco nos vamos percatado de lo lento y trabajoso que resulta hacer una peli en colectivo. Pero a la pregunta de “bueno, si queréis lo dejamos” todos los potenciales protas han contestado a coro: NOOO. 

Suena el timbre. El Martes que viene, más y mejor. 

¡Corten!
 
escrito por CineSinAutor 05/02/2013 00:36:01
Algunos pasitos a emprender (en el largo camino de la Autogestión):  

1.  Paciencia
2.  Santa Paciencia
3.  Armarse de Paciencia (¡eh! ¿pero no íbamos de pacifistas?)
4.  Des-armarse (pues) (De prejuicios) (De pre-concepciones) (De relojes)

5.  Comprar Kleneex (porque vas a llorar) 

6.  Echar siempre un tenedor de más en la bolsa de la comida. 
7.  Mira. Siéntate a escuchar. 
8.  Pierde al menos una cosa (Intenta que no sea muy cara) 

9.  Aprende a auto-autogestionarte antes de tratar de autogestionar algo más grande. (O al menos inténtalo)
10.Construye nichos de orden y entendimiento en el caos. Aecpta que nucna tdo va a etsar tdo lo odrenado que a ti te gsutaría. 
11. De nada sirve vaciar la taza. Rompe la taza.  

12. Aprenderás nuevos modos de conjugar el Yo.  

13. Jamás te irás igual de cómo llegaste.  

14.  Y ahora mira de verdad. Siéntate a escuchar de verdad- (Si es que ya pudiste hacer silencio en ti) 

15.  No siempre tienes que opinar (aunque por primera vez sientas que participas)
16.  Encuentra por ti mismo tu lugar en la entropía. Permítete contestarte a la pregunta: ¿Qué es lo que quiero hacer? (Y entonces, eso es lo que mejor harás)

17.  No te enfades si no avanzamos. Quizás nos estemos dejando algo atrás que no nos permite pasar al siguiente nivel juntos. 
18.  No te canses intentando no vincularte emocionalmente. Será un intento frustrado.
19.  Quierelos a todos por quienes son y como son. Si funciona es porque cada pieza es imprescindible. (Aunque al final consista en convertirse en sustituible)  

20. Pero sobretodo: Disfruta mientras dure. Y entonces la energía entusiasta será el combustible para hacerlo posible otro día más, otro día más, otro día más, otro día más, otro día más, otro día más… 


(caminante no hay camino)
(se hace camino al rodar) 
-
 
escrito por CineSinAutor 21/01/2013 15:51:26
No sé si se acuerdan de cuando eran jóvenes. Más jóvenes aún, digo: Niños. Niños con carpetas. Carpetas rojas. Recuerdo que en mi colegio nos daban una carpeta de cada color para  cada asignatura. Verde francés, azul español, la roja era la de inglés y era la única en la que se podía garabatear. Bueno, en realidad se podía garabatear sobre todas pero sólo en la de inglés el mensaje grabado con boli bic quedaba visible, legible, para toda la eternidad. O por lo menos por aquel año académico. Osea, toda la eternidad para una niña de 9 años. Por eso había nervios: No se podía pintarrajear la carpeta así por así porque se iba a convertir en un accesorio, como la que se coloca una diadema. Tú ibas a pasearte por ahí, por los pasillos, con esa carpeta que era como una pancarta, un estandarte, que te definía. Por eso había miedo, mucho miedo cuando llegaba el ritual fatídico y aleatorio de socializar aquellas carpetas nuevitas nuevitas, que olían tan bien. Tú la atesorabas y entonces sin previo aviso te tocaba el hombro tu compañero del pupitre de atrás, que casualmente tenía una letra horrible y lanzaba sin piedad la pregunta: ¿Me dejas firmártela? Y se acabó. Se acabaron tus proyectos de obra de arte. Se acabó pensárselo dos veces. Esa carpeta pertenecía a la colectividad y tú lo sabías porque ser popular se pagaba caro. […]

Os preguntaréis que tiene que ver todo esto con Cine Sin Autor, con el Matadero, con que me crea periodista y que aspire a narrar la cotidianedad de un espacio para nada cotidiano. En fin, quería empezar mi crónica del viernes 18 de Enero 2013 con una frase especial, muy trascendental y que se quedase grabada en la memoria. Una frase de esas que me obligan a sacar mi bloc de notas y hacer a la susodicha frase presa. Las dejo así en formol listas para ser usadas cuando la ocasión se tercie, para impresionar en una primera cita, o para comenzar la crónica, por ejemplo, de un viernes 18 de 2013. Fue por eso que acudí a mi estantería de blocs. En fin, llevo haciendo esto desde los 9. Lo de secuestrar frases. Desde las carpetas socializadas. Descubrí que sacrificar las potenciales obras de arte traía consigo una compensación: Que mis compañeros, haciéndose los ingeniosos me regalaban un porrón de ellas. (“Naranjas naranjas, limones limones, yo tengo una amiga que vale millones” o “Con cariño y pitorreo esta esquina te estropeo”)  Y cuando, finalmente sí se acababa el curso académico (¡por fin verano, increíble!) mi madre me obligaba a tirar esas carpetas: Hija, están asquerosas y yo en mi ansiedad por no perder frases, por olvidarlas, empezaba a traspasar aquellos elaboradísimos haikus (“Cava, cava, cava, cava, cava. Ésta dedicatoria no es muy bonita pero sí muy profunda”) a blocs que conservo hasta ahora. Y en fin, en eso estaba ésta mañana. Buceando entre frases momificadas durante más de 10 años. Es curioso ¿No? Lo de inventarte un montón de cosas antes de ponerte a escribir. Me pregunto si esto le pasaba también a Capote, a Cortázar u otros escritores cuyos nombres empiecen por C (por ejemplo) Lo de retrasar el momento inevitable de tener que teclear. (E intentar descubrir el por qué llevas casi todo el fin de semana, desde la primera Proyección Intervenida de la Fábrica, con las lágrimas asomadas a tus ojos. Pero) Feliz. Inmensamente feliz. Y con ganas de seguir y de escribir pero son tantas las ideas que… ¿Alguna vez habéis intentado pulsar más de 5 teclas en una máquina de escribir? Colapso. El mismo colapso que me llevaba a repasar los blocs desde el más reciente: A ver el bloc que me llevé a Alemania. No, no hay nada que pueda servirme. El de Buenos Aires. No. ¿Y éste que llevé conmigo a Holanda? Demonios, ¿por qué apuntaba estas tonterías? Nada  me sirve. No puedo agarrarme a nada. Y ya, rendida y por pura curiosidad me remonto a Tercero de la ESO: Mi bloc de tercero de ESO. Las risas están aseguradas (“Para olvidarte compré un libro de mucha fama y en la primera hoja decía no se olvida a quien se ama”) Benditas rimas consonantes. Entonces, la sabiduría adolescente me golpea con toda su fuerza y en la caligrafía inmadura de los años de acné leo: 

“Cuando se cierra una puerta, se abre una ventana”

Un momento, ésta no está tan mal. Vale, está vista, es ñoña. Todos la hemos leído un millón de veces. Pero, ¿Qué es el cine sino una ventana? Me recuerda a la última entrada del Blog de Gerardo del domingo, en la cual explica que en una película de Kieslowski (El Aficionado, 1979) un obrero filma por casualidad a la madre de un amigo que saluda por la ventana. Entonces la madre muere. Y el amigo le pide entonces el rollo de la película. Como si re-visionando dicho rollo pudiera sentir que la madre vuelve a saludarle. Hola, estoy aquí. Te saludo desde ésta ventana. Ésta ventana que es el cine.

En la madrugada del mismo viernes 18 de Enero de 2013, Giovanna, Anna e Isabel cerraron la puerta de la habitación número 7 de la sección de Pluripatologías del Hospital 12 de Octubre. Recogieron todo y la cerraron por última vez, me figuro que alrededor de las 5 de la madrugada. O quizás la cerraron por última vez a la mañana siguiente. El caso es que ya no volverían. Su padre ya no iba a necesitar más aquella cama de hospital. Una cama con un colchón más cómodo que los demás. Gioacchino y sus influencias. Algunas horas después de cerrar aquella puerta, Giovanna y Anna mostrando una valentía que a más de uno levantó de las butacas de la sala Azcona de la Cineteca, (“Somos así, valientes, porque es como nuestro padre nos ha hecho”) se asomaron en la oscuridad de la sala a la pantalla. Se asomaron porque querían volver a ver a su padre saludándoles desde la ventana. Y se postraron ante un público que tras ver el pequeño fragmento de la película “Más allá de la verdad” luchaban por sorberse los mocos respetuosamente y se secaban las lágrimas. Giovanna habló allí, ante todos y explicó que hacer aquella película le había insuflado vida a su padre en los últimos meses. Giovanna habló y todos callamos, mudos, ante tanta verdad. Valentía de verdad, no como la que nos venden desde Braveheart, la narración de una vida de verdad, más intrépida incluso que la de Benjamin Button y eso que Giacchino vivió cronológicamente. O quizás no, tampoco me sorprendería. 

Los que le conocimos lamentamos que aquella mano sabia, adiestrada en la Paz de la Mar, pero también en la Guerra, no vaya a volver a abrir la puerta de la Fábrica. Pero celebramos que en el pasado sí la haya abierto tantas veces. Desde Cine Sin Autor vamos a hacer de la vida de Gioacchino, tal y como él quería, una vida llena de ventanas. Para que los que no os cruzasteis con él podáis asomaros a una vida digna de película. En realidad, tan digna como cualquier vida de una persona corriente. Pero resulta que Gioacchino se cruzó en nuestro camino. Y tenía cientos de cosas que contar. Vamos a proyectar “Más allá de la verdad” en un millón de pantallas para que escuchéis sus lecciones: Para que miréis sus azules, azulísimos ojos. Para que su memoria sí nos sirva a nosotros “Si pudiera volver a nacer con la memoria de lo que ya sé” […] Vamos a hacer ésta película para los que no le conocisteis. Pero también para los que tuvieron la enorme fortuna de hacerlo. Para que podamos volver a saludarle. Hola Gioacchino, hola. Te echamos de menos. 

Pero no me gustaría despedirme sin hablar de las puertas que aún sí siguen abiertas. Y desde las que operamos ventanas. Ventanas abiertas: Ventanas en construcción. Campamos a nuestras anchas en los procesos abiertos en los que nada es definitivo. Con “Mátame si puedes” abrimos una ventana y el público podía meter la mano en la habitación, desordenarla, podía sugerirnos otros modos de seguir. Por ejemplo, dijeron, que  probásemos con el género musical. Oye, ¿por qué no? Desde “Vida Fácil” se abrió un cásting para jóvenes que piensen que caben en esa ventana. El colegio Legado Crespo abrió su ventana: Un mundo de vampiros. O de espías. 

Y así hasta cinco. Nuestra fábrica de Cine Sin Autor tiene cinco enormes ventanas. Me pregunto quién es el cristalero en toda esta historia. ¿Tendremos nosotros también un limpiacristales sexy ochentero como el de cocacola light? ¿Es que cada uno de los (sin)autores aporta su cachito de alféizar? ¿Habrá ventanas que tendremos que tapiar por el camino?

Sea como fuere, basta de metáforas. Desde aquí, gracias a todos lo que pintaron mis carpetas. Ustedes, voyeurs del mundo, no dejen de asomarse. Pero practiquen el “asomamiento participativo” Y por último: Hola Giacchino, hola. Te (seguimos) echando de menos. 
 
escrito por CineSinAutor 18/01/2013 15:22:53


Todos los procesos de película a los que nos hemos lanzado desde Cine sin Autor en estos últimos años han sido intensos. La habitual barrera entre vida y cine que nos encontramos en el viejo modelo de producción se disuelve enseguida. Las relaciones entre cineastas y “no-cineastas” fácilmente se convierten en amistades y llega el momento donde el cine ha ocupado la vida y la vida el cine.

Pero ninguno de los procesos de película ha sido tan intenso como el que estamos viviendo con Gioacchino di Blasi. En ninguno la amistad que se ha creado entre nuestro colectivo y una persona a la que le ayudamos a crear su propia película ha sido tan profunda. Como cineastas nos dejó pasmados con su poesía narrativa y su autenticidad delante de la cámara y como personas nos impresionó con su sinceridad y capacidad de adoptarnos en su familia adoptiva.

Gioacchino llevaba un mes ingresado en el hospital con un cáncer terminal. El lunes decidimos con él grabar una última vez con él, el miércoles fuímos a despedirnos rodeados de su fantástica familia y esta noche a las 3.30h se fue. Se fue con la misma elegancia con la que vivió. De nuevo demostrando que la muerte es sólo otra parte fundamental de la vida.

Nos ha dejado con una herencia que es a su vez un regalo y una responsabilidad: terminar su película según las instrucciones que nos ha dejado, hacer una gran obra de arte de ella y conseguir que la vea todo el mundo. Nosotros hemos aceptado esta responsabilidad.

Gracias Gioacchino. Te queremos, no te olvidaremos y conseguiremos que a todo el mundo le llegará tu mensaje.

El equipo de Cine sin Autor
 
escrito por CineSinAutor 18/01/2013 09:06:35
 
escrito por CineSinAutor 16/01/2013 21:09:55



Curiosamente ayer encontré esta foto. El día que debía dejar de “mirar” y comenzar a “hablar”, lanzarme a escribir sobre la Fábrica. Aunque los que me conocen saben que hablo por los codos, ésta vez no era “hablar por hablar” debía dejar de observar, dejar de mantenerme en la sombra y lanzarme al barro, entregarme en cuerpo, entregarme en alma, hablar. Hablar con el corazón. Escribir. 

Aunque al principio la naif-ñoña ilustración me pareció fabulosa para describir mi relación (o la que cualquiera puede estrechar) con Cine Sin Autor, después se me antojó una chorrada, y no sabía por dónde cogerla. O al menos el orden. Porque yo ya había hecho casi todas esas cosas en la Fábrica antes de empezar a escribir.  

Antes de escribir, yo miré. He mirado mucho en Cine sin Autor. Pero también a Cine sin Autor. Y se me han abierto muchos los ojos: De sorpresa. He estado en sesiones de visionado. Mirando. Miré en rodajes, y también en silencio a través del objetivo de una cámara. Escuché y después miré el mundo a través de Cine Sin Autor. Comprendí: Presencié largos debates sobre el Cine de la Colectividad frente al Cine de Autor o al Industrial. O sobre la importancia de crear directores capaces de sacar sus imaginarios antes que técnicos llenos de conocimientos sobre apretar éste o aquel botón. Comprendí que las cosas se pueden hacer de otra manera. Acudí a asambleas. Algunas fructíferas y entusiastas. Otras tediosas y frustrantes. 

Antes de escribir, yo ya estaba siendo Cine Sin Autor: Por mi irremediable (y a veces también fatigosa) condición de periodista idealista, siempre pensé que cuando te sientas frente a otro y escuchas con atención su historia la causa ya te pertenece, te debes a ella. Se integra en ti y lo menos que puedes hacer por esa cesión es permitir a sus protagonistas un lugar para habitar en ti. ¿Qué son las historias sino intentos de permanecer? Entonces antes de escribir, como las historias de los protagonistas de las películas ya me ocupaban, yo ya estaba siendo Cine Sin Autor. 

Hacer, no sé si hice. Alguna foto. Irrefrenablemente, opiné. 

Hasta hoy, al menos para mí, Cine Sin Autor habían sido sólo bienvenidas. Nuevos encuentros, nuevas ideas, nombres, alientos. Hoy en Cine Sin Autor, en mi primera despedida, yo ya lloré, ya sentí profunda tristeza. Aunque, bajo los techos de éstas casetas, ya había sentido otras muchas cosas antes: En la Fábrica, yo, y os aseguro que todos los demás ya reímos. Mis pelitos se pusieron de punta si con eso queremos entender por sentir. Sentí hambre, y sueño y a veces, (aunque lo creáis imposible) me aburrí. Conté secretos, me dejé aconsejar, porque antes de compañerxs, nosotros ya éramos, Gerardo dixit, una “comunidad de vida”- Entonces antes de escribir yo ya estaba sintiendo Cine Sin Autor. ¡Y menos mal! ¿Sobre qué sino escribir…?

Pero sobre todas estas cosas yo ya amé Cine Sin Autor. No me entiendan mal. No quiero a nuestros aparatitos (¡aunque a éstos sí que me gustaría comprenderlss!), ni a la silla rota que siempre me engatusa y acaba tirándome al suelo. No quiero a esta nave ruidosa que en especial los miércoles nos manda a casa con dolor de cabeza. Yo quiero a las personas que habitan las ideas, las casetas, los sets de rodaje, las sesiones de guión, las comidas, las meriendas ¡y ojala próximamente alguna cena! Amo (sintiendo la redundancia) el Amor que han puesto en éste proyecto. Porque no se equivoquen (y al final acabo poniéndome tan ñoña como la misma imagen) a ésta fábrica la alimenta el cariño enorme y las ganas de demostrar al mundo que se puede hacer cine de otra manera. ¿Cómo no querer a personas que se ponen al servicio otras para hacer posible que cuenten al menos, un poquito de su historia? ¿Cómo no querer a personas? que comparten sus historias con nosotros, que a veces, entre perplejos y maravillados hacen temblar nuestras manos a la salida de un hospital? ¿Cómo no querer a narradores que se convierten ante nuestros ojos en personajes auto-narrados, que nos regalan sus cuentos, sus infancias, sus recuerdos, sus cicatrices, sus tardes y en ocasiones sus muertes…? Por su valentía: Lo confieso: En más de una ocasión sentí deseos irrefrenables de achuchar a nuestros narradores. De reírme con ellos, sentirme afortunada de compartir proyecto y camino. Pero también, valientes de otro modo, a los que hacen posibles las narraciones. Por sus GANAS. Que son tantas, que las contagiaron a tantos otros. Por sus enseñanzas. Les quiero (yo y tantos otros) por esforzarse en contar historias que aunque no les pertenecen, las hacen suyas. Por oír la voz de todos, por no rendirse. Por esforzarse en última instancia de hacer éste mundo, o al menos, éste rinconcito, un lugar mejor. 

Entonces yo ya, al menos un poquito, ví, comprendí, sentí, hice, quise y fui Cine Sin Autor. Y una tarde de lluvia en Madrid, por fin, también la (d)escribí. Que sea por mucho tiempo. Que sea por muchos caracteres en los que relatar lo fascinante de ésta nueva aventura que es hacer el Cine de lo Colectivo… 
 
escrito por CineSinAutor 15/01/2013 18:57:13

¿Quieres ver como hacemos cine colectivo en la Fábrica de Cine sin Autor? ¿Quieres intervenir una película en proceso? ¡Aquí tienes la posibilidad!

Terminada la fase de preproducción, la Fábrica de Cine sin Autor muestra por primera vez escenas de las cinco películas ya en marcha y abre uno de los procesos de película a la participación del público.

El viernes, 18 de Enero de 2012, a las 18.00h en la Cineteca se mostrarán escenas de las películas de Gioacchino, los grupos "Entrenosotros" y "Polvos varios", del alumnado del Centro de Educación de Infantil y Primaria (CEIP) Legado Crespo y se mostraráel primer documento fílmico del grupo de la película “Mátame si quieres” quienes presentarán sus procesos de película no será el equipo de la Fábrica sino sus mismos protagonistas. El montaje provisional se abrirá al debate público, de modo que las personas asistentes podrán intervenir el proceso de la película.

En el año 2013 la Fábrica abrirá mensualmente sus películas a la intervención popular. En colaboración con la Cineteca del Matadero de Madrid, los últimos miércoles de cada mes mostraremos las imágenes de uno de los procesos de película en marcha y abriremos un debate público sobre los guiones, los rodajes, los montajes y todos las demás operativas que nos permitirán producir democráticamente el cine.

Un nuevo modelo de producción de cine para el siglo XXI ¡ya está en marcha!

¡Os esperamos en la Fábrica!

El equipo de Cine sin Autor

 
escrito por CineSinAutor 18/12/2012 18:14:45
 
escrito por CineSinAutor 09/12/2012 21:41:21
 
escrito por CineSinAutor 28/11/2012 17:06:40
 
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