Desde entonces han pasado por Intermediae un buen número de creadores, activistas, investigadores, agricultores, etc. que, teniendo en común la horticultura, desde lo artístico, lo social, lo tecnológico, etc. nos han mostrado realidades muy concretas, propuesto alternativas, y generado proyectos de transformación de nuestras ciudades. El último de ellos ha sido Acción fruta urbana, un proyecto de Fallen Fruit que planteaba la tranformación del entorno urbano más inmediato en un entorno verde con árboles frutales en el espacio público.
Fallen Fruit es un colectivo artístico que comenzó creando mapas de fruta pública que localizan árboles frutales que crecen en y alrededor de espacios públicos en Los Ángeles y en otras ciudades estadounidenses. En febrero de 2010, coincidiendo con ARCOmadrid_ 2010, el colectivo aterrizaba en Intermediae planteando la elaboración de un Mapa de Fruta Pública en el barrio de la Chopera.
Para ello el colectivo convocó durante cuatro días a participar en distintas acciones de exploración y mapeo, a visitar su “campamento base” y plantar de 60 árboles frutales. Después del último encuentro con el público y los participantes y la presentación, el proyecto quedó a la espera de tramitar los permisos necesarios para llevar a cabo la plantación.
Conscientes la dificultad de una reflexión en relación a la gestión de una ciudad, pero sin olvidar que, la creación debe de trabajar para que seamos capaces de generar ciudades creativas, trazamos un segundo mapa de fruta pública que nos lleva directamente a Esta es una Plaza. Los árboles frutales han sido plantado en Doctor Fourquet 24. Esto es una plaza es un espacio destinado a la creación de una plaza pública, que aloje un huerto urbano y ahora también los árboles de la propusta de Fallen Fruit, que de momento puede visitarse todos los domingos de 12 a 15 h.
El colectivo Fallen Fruit nos ha brindado la oportunidad de hacernos preguntas distintas. Nos han permitido entusiasmarnos y transformar el rol de ciudadano. El reto de plantar de plantar árboles frutales en espacios marcadamente públicos, implicaba una reflexión sobre su visibilidad, sobre responsabilidades compartidas para sus cuidados y utilizar sus frutos como medio o como excusa para el intercambio de experiencias, de deseos, de conocimiento, y generar comunidad.